Posiblemente Agra sea la ciudad india con más monumentos, aunque todos ellos estén eclipsados por el Taj Mahal, declarado una de las Siete Maravillas del mundo moderno. Pero una vez pasado el primer shock, con lo que lleva de, admiración, fascinación, embeleso, emoción, asombro, o cuantos calificativos queramos aplicar, porque aunque se esté harto de verlo en fotos, el original es otra cosa. Pues bien, si nos fijamos atentamente encontramos un buen racimo de joyas de la época moghul que son dignas de dedicarles nuestra atención.
Tal es el caso del Itmad-ud-Daula, un pequeño mausoleo en mármol blanco con incrustaciones de colores en su decoración, predecesora del Taj, pero a la que se adelantó en casi medio siglo. Construido entre 1622 y 1628 representa la transición entre la primitiva arquitectura moghul que utilizaba arenisca roja y el nuevo periodo en el que prima el mármol blanco.

El mausoleo honra la memoria de Mirza Ghiyas Beg, un ministro del emperador Akbar y que fue construido por su hija, quizá la mujer más fascinante del imperio. Este hombre había nacido en Teherán, en el imperio persa, hijo de una familia bien considerada en la que se encontraban poetas y altos funcionarios y él mismo llegó a ocupar un puesto distinguido en la corte, gracias a su inteligencia y educación. Pero a sus muchas habilidades había que añadir que tenía la mano muy larga y pillado en un oscuro asunto de dineros tuvo que salir del país con una mano delante y toda su familia detrás.

Conocedor de que en la corte del emperador Akbar estaba el centro de la creciente escena comercial, industrial y cultural, dirigió sus pasos hacia Delhi con sus hijos, dos varones y una chica y su esposa, Asmat Begum, embarazada del cuarto, buscando probar fortuna. Al cruzar el paso del Hindu Kush, primero les asaltaron unos ladrones que les dejaron dos mulas y lo puesto y poco después, a pesar de que la primavera estaba bastante avanzada, a la altura de Kandahar les sorprendió una fuerte tormenta del agua, hielo y viento en medio de la cual Asmad se puso de parto dando a luz a una niña. No pudiéndose hacer cargo de la pequeña en aquellas difíciles condiciones la dejaron al abrigo de una piedra y continuaron camino.

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